Temas académicos posmodernos

Las bases esenciales del posmodernismo son lo opuesto a las de la modernidad. En lugar de la realidad natural -- Esa oposición filosófica integral da forma a los aspectos posmodernos más específicos en los diversos debates académicos y culturales.

Las bases esenciales del posmodernismo son lo opuesto a las de la modernidad. En lugar de la realidad natural , el anti-realismo. En lugar de la experiencia y la razón , el subjetivismo sociolingüístico . En lugar de la identidad y autonomía individual, diversos grupismos de raza, sexo y clase. En lugar de ver a los intereses humanos como esencialmente armoniosos y tendientes a una interacción mutuamente beneficiosa , el conflicto y la opresión.

En vez de apreciar al individualismo en cuestiónes de valores, mercados, y política , llama al comunalismo, la solidaridad, y la aplicación de restricciones igualadoras. En lugar de valorar los logros de la ciencia y tecnología, sospecha de ellos con marcada tendencia a una franca hostilidad.

Esa oposición filosófica integral le da forma a los aspectos posmodernos más específicos en los diversos debates académicos y culturales.

Temas académicos posmodernos

La crítica literaria posmoderna rechaza la noción de que los textos literarios posean significados e interpretaciones objetivas reales. Todos esas pretensiones de objetividad y verdad pueden ser deconstruídos. En una de las versiones de la deconstrucción, representada por aquellos que están de acuerdo con la cita de Fish en la página 2, la crítica literaria se convierte en una forma de juego subjetivo en el cual el lector vierte asociaciones subjetivas sobre el texto.

En otra versión, la objetividad es sustituida por la visión que la raza, el sexo o alguna otra pertenencia grupal del autor ha tallado con más fuerza en sus opiniones y sentimientos. La tarea del crítico literario, en consecuencia, es deconstruir el texto para revelar los intereses de raza, sexo o clase del autor. Los autores y personajes que menos le dan cuerpo a las actitudes correctas están naturalmente sujetos a la mayor dosis de deconstrucción.

Nathaniel Hawthorne, por ejemplo, en La Letra Escarlata parece por lo menos ambivalente en cuanto al estatus moral de Hester Prynne – y esta ambivalencia revela que se ha vendido a un “establishment” religioso masculino, autoritario, conformista, y represivo.1 O Herman Melville en Moby Dick pudo haber creído que estaba explorando los temas universales de la ambición personal y social, del hombre y la naturaleza – pero lo que realmente representa el Capitán Ahab es el autoritarismo explotador del patriarcalismo imperialista, la explotación imperialista y el insano impulso de la tecnología por conquistar la naturaleza.2

En leyes, las versiones de Pragmatismo Jurídico y la Teoría Jurídica Crítica encarnan la nueva ola. Para la versión pragmática del posmodernismo, ninguna teoría abstracta y universal de la Ley es digna de confianza. Las teorías valen la pena sólo en la medida en que provean al abogado o al juez de herramientas verbales útiles.3. Los estándares para la utilidad, sin embargo, son subjetivos y variables, por lo que el mundo jurídico se convierte en un campo de batalla posmodernista. Dado que no existen principios de justicia de validez universal, las argumentaciones se convierten en batallas retóricas de voluntades.

Los teóricos jurídicos críticos representan la version según raza, clase, y sexo del posmodernismo jurídico.

Conforme a los Crits, las constituciones legales y sus precedentes son esencialmente indeterminados, y las así llamadas objetividad y neutralidad del razonamiento jurídico son un fraude. Todas las decisiones son inherentemente subjetivas e impulsadas por preferencias y cuestiones políticas. La ley es un arma a ser utilizada en la arena social del conflicto subjetivo, un ámbito impulsado por voluntades rivales y por la afirmación coercitiva de los intereses de un grupo sobre los de otros grupos.

En Occidente, por demasiado tiempo la ley ha sido un eufemismo para la afirmación de los intereses del varón de raza blanca. El único antídoto para ese veneno es la afirmación no menos intensa de los intereses subjetivos de los grupos históricamente oprimidos. Stanley Fish enlaza los enfoques de los pragmáticos y de los críticos al argumentar que si los abogados y los jueces llegan a pensar acerca de si mismos como “suplementadores”, y no como “textualistas”, ellos “serán así marginalmente más libres que lo de otra manera serían, de infundir en el derecho constitucional sus actuales interpretaciones de los valores de nuestra sociedad”.4

En educación, el posmodernismo rechaza la idea que el propósito primario de la educación sea entrenar la capacidad cognitiva de un niño dentro de la razón a fin de producir un adulto capaz de funcionar de forma independiente en el mundo. Esa idea de la educación es sustituida por la visión de que la educación consiste en tomar a un ser esencialmente indeterminado y conferirle una identidad social.5

El método para modelar de la educación sería lingüístico, y por lo tanto el lenguaje a ser usado es aquel que creará un ser humano sensible a su identidad racial, sexual, y de clase. Nuestro contexto social actual, sin embargo, está caracterizado por la opresión que beneficia a los blancos, a los varones, y a los ricos a expensas de todos los demás.

Esa opresión a su vez conduce a un sistema educativo que refleja en forma primaria o única los intereses de aquellos en posición del poder. Para contrarrestar ese sesgo, la práctica educativa deberá ser remodelada por completo. La educación posmoderna debería dar énfasis a los trabajos que no figuran en el canon; debería enfocarse en los logros de las personas de color, de las mujeres, y de los pobres; debería resaltar los crímenes históricos de los blancos, los varones, y los ricos; y debería enseñar a los estudiantes que el método científico no tiene mejores motivos para reclamar ser mejor para llegar a la verdad que cualquier otro método y, en consecuencia, los estudiantes deberían ser igualmente receptivos a modos alternativos del saber.6

Stephen R. C. Hicks, Explicando el Posmodernismo , Capítulo 1, "Qué es el Posmodernismo" , traducción: Walter Jerusalinsky


  1. Hoffman 1990,14-15, 28. 

  2. Schultz 1988, 52, 55-57. 

  3. Luban 1998, 275; Grey 1998. 

  4. Fish citando a Thomas Grey (Fish 1985, 445). 

  5. Golden 1996, 381-382. 

  6. Mohanty 1980, 185. 


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