¿Qué es la nada?

Un recorrido por la problemática filosófica de la nada.

¿Qué es la nada?

La idea de ‘la nada’ fue el desvelo de muchos pensadores, quizá desde el principio mismo de la filosofía. Y tal vez sea además, la pregunta por la cual muchos nos hemos intersado por vez primera en asuntos de índole filosófica. Varias ideas rondan el concepto de la ‘nada’, veamos pues, algunas de las más conocidas en esta breve reseña, siguiendo el diccionario de filosofía de José Ferrater Mora.

Ser o no ser, cosa de griegos

Entre los griegos, como común denominador puede observarse que parecen haberse centrado en el problema del ser. En algunos caso tomaron ‘la nada’ como la negación del ser: lo que hay es el ‘ser’ y sólo cuando se lo niega, aparece ´la nada’. Pensadores, como Parménides sostuvieron que sólo el ser es, y el no ser, no es. En diferente línea, se ha sostenido que de la nada no devine nada, de manera tal que afirmar tal cosa sería destruir la noción de causalidad y las cosas surgir por azar. Platon procuró comprender cuál podría ser la función de una participación de la nada en la concepción de los entes que son. Artistóteles , sostuvo que tanto la negación como la privación se dan dentro de afirmaciones, porque incluso del ‘no ser’ puede afirmarse que no es. Pero luego, la concpeción crisitana instaló la idea de Dios creando el mundo a partir de la nada, lo cual transformó significativamente las bases de la especulación filosófica ejerciendo posterior influencia en la filosofía moderna.

El ser, la nada y el absoluto

Mientras Kant establecerá diferentes categorías de ‘nada’, será Hegel quien afirmará que el ser y la nada son igualmente indeterminados porque la nada tiene la misma falta de determinación que el ser. Esta idea parte de vaciar al ser de toda referencia tras el objetivo de alcanzar la pureza absoluta: así, purificado, el ser y la nada son lo mismo. La absoluta inmediatez del ser lo coloca en el mismo plano que su negación y solo en devenir podrá surgir como un movimiento capaz de trascender la identificación de la tesis y la antítesis.

Lo inimaginable

Bergson señala que la metafísica siempre ha rechazado la duración y la extistencia como fundamento del ser por considerarlos contingentes. Bergson, para resolver esta cuestión, argumenta que la idea de la nada es una pseudo-idea, porque en realidad no se la puede ni imaginar ni pensar... y que el pensar únicamente suprime una parte del todo y no el todo mismo: es decir, suplanta un ser por otro ser. La representación de un objeto como inexistente incorpora la idea de exclusión. De ahí que haya más o no menos en al idea de un objeto concebido como inexistente que en la del objeto concebido como existente.

El soporte de la existencia

Heidegger sugiere pensar el problema de ‘la nada’ desde un paradigma diferente: él no se pregunta por qué se afirma que hay una nada sino por qué no la hay. En realidad, lo que pretende observar Heidegger es que la negación de un ente no es sino aquello mismo que hace posible la negación. Entonces, la nada es el ‘elemento’ sobre el cual se sostiene la existencia, y lo que lleva a descubrir el temple de existencial de la angustia. Para los filósofos de la escuela analítica, esta concepción equivale a sostener que ‘la nada anonada’, lo cual sería algo así como decir ‘la lluvia llueve’, y por lo tanto, la rechazan por considerarlas rebeldías inaceptables a las reglas sintácticas del lenguaje.

Impotencia lógica

Sartre, por su parte, acepta y corrige a Heidegger sosteniendo que el ser por el cual viene ‘la nada’ al mundo debe ser su propia nada, porque solo la libertad radical del hombre, permite enunciar signficativamente tale afirmaciones.

En síntesis, el supuesto último de los existencialistas es la impotencia lógica para resolver el problema de ‘la nada’ porque ésta solo aparece cuando alguien la enuncia, lo cual es solo posible tras haber trascendido ‘la nada’.

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