Jorge Eduardo Moore (1873-1958)

Moore es el iniciador del neorrealismo y la filosofía analítica. Moore demuestra, basándose en el principio del análisis lingüístico, que el principio idealista de Bekerley (el ser de las cosas consiste en el ser percibido) es falso por implicar una identificación ilegítima. Todo acto de conciencia, como el percibir, es conciencia de algo distinto de la conciencia misma. También criticará la teoría de Bradley de las "relaciones internas", para él, ninguna relacion forma parte de la esencia de una cosa, sino que toda relación es "externa", en el sentido que no forma parte de la cosa porque en efecto, podría no tenerla. Consecuentemente, resulta absurdo sostener que el ser y el objeto están constituidos por una relación (ser percibido) y no consista en nada más que eso.

Son interesantes los aportes de Moore respecto a la ética. El autor se pregunta sobre el significado del concepto fundamental de "bueno" y su conclusión es que "bueno" es una noción simple e indefinible, como lo es "amarillo" y que la misma medida en que no se puede explicar a nadie qué es lo amarillo si no se lo conoce, tampoco se puede explicar qué es lo bueno. "Bueno" es entonces un concepto simple y sin partes, imposible de analizar e indefinible. Lo bueno no puede ser confundido con las cosas o con las propiedades de las cosas en que se encuentra. Observa así que es una "falacia naturalista" afirmar que el placer es bueno, como lo hace, por ejemplo, el hedonismo. El predicado "bueno" no es nada existente, no denota una propiedad real de las cosas naturales. De esta forma, concluye que la ética metafísica está basada en la falacia naturalista.

por Graciela Paula Caldeiro